La reproducción asistida en nuestra sociedad

Las diferentes técnicas de reproducción asistida se han integrado en nuestra sociedad, especialmente en las últimas dos décadas, como un método normalizado de reproducción en la especie humana. Cada vez más personas recurren a ellas, y son más los niños nacidos mediante estas técnicas.

Se calcula que en algunos países, los niños nacidos por reproducción asistida pueden suponer ya hasta un 4% del total. Algunos estudios sitúan el total de niños nacidos entre cuatro y cinco millones desde el descubrimiento de la Fecundación in vitro en 1978 por el doctor Robert Edwards. Por este descubrimiento le fue concedido el premio Nobel de Medicina en el año 2010.

España es el tercer país de Europa en el que se llevan a cabo más tratamientos de este tipo, según la Sociedad Española de Fertilidad. Francia y Alemania encabezan la lista. Según esta misma sociedad, en el año 2006 se llevaron a cabo más de 50.000 tratamientos de FIV y casi 30.000 de inseminación artificial. Estas cifras son publicadas de forma anual en el Registro SEF, la única fuente de datos oficial sobre esta materia en nuestro país. A pesar de que su participación era voluntaria por parte de las clínicas, el número de fuentes aumentó año tras año desde su creación, hasta que a partir del año 2014 se ha convertido en un registro obligatorio por parte de los centros autorizados.

A este primer hito le han sucedido nombrosos avances en la técnicas de reproducción asistida: nacimiento del primer bebé fruto de un embrión congelado, como consecuencia de una donación de óvulos, con microinyección espermática o Diagnóstico genético preimplantacional…

Los avances técnicos han ido evolucionando a la vez que la demanda ha ido aumentando. En los países desarrollados se calcula que un 15% de las parejas experimentan dificultades para concebir un hijo. El principal motivo para este aumento es el retraso en la edad en la que la mujer desea ser madre, pero también existen otros factores como los hábitos tóxicos, la dieta y el estilo de vida en general.

A su vez, la reproducción asistida ha dejado de ser un tema tabú en las sociedades avanzadas. Al contrario, existe una creciente demanda de tratamientos por motivos sociales. Un ejemplo de ellos son las parejas de mujeres o mujeres solas que recurren a la inseminación artificial para ser madres. O las mujeres que preservan su fertilidad para poder ser madres en el futuro con sus propios óvulos.

A pesar de estos avances, algunos sectores más conservadores, a menudo relacionados con el catolicismo, expresan sus dudas acerca de este tipo de tratamientos. Uno de los aspectos fundamentales es la creación de embriones en Fecundación in vitro, que supone su manipulación y a veces su almacenamiento, puesto que en ocasiones no resultan necesarios todos los embriones creados para lograr el embarazo.

 

Endoscopia ginecológica

Entendemos por endoscopia la técnica que permite acceder al interior del cuerpo para observar (endoscopio diagnóstica) u operar (endoscopio quirúrgica) un desorden o patología. Para acceder al órgano o cavidad se utilizan los orificios naturales del cuerpo o se practican pequeñas incisiones para introducir un pequeño sistema óptico que emite imágenes a través de un monitor. En el caso de tratarse de una endoscopio quirúrgica también es necesario introducir herramientas quirurgicas miniaturizadas. Este tipo de técnicas han experimentado un gran avance a medida que la tecnología ha permitido miniaturizar los equipos y mejorar la calidad de la imagen.

Debido a la mínima invasión que suponen, las cirugías endoscópicas presentan una tasas de complicaciones mucho menor, y permiten una recuperación del paciente mucho más rápida, con una hospitalización mucho más corta. El resultado estético también es mucho mejor, al no dejar cicatrices visibles.

En el caso concreto de la ginecología, los procedimientos endoscopios más habituales son la histeroscopia y la laparoscopia.

Mediante la histeroscopia es posible observar la cavidad uterina mediante la introducción de un equipo óptico (histeroscopio) a través del cuelo uterino. Al utilizar un orificio natural no es preciso practicar incisiones. Se pueden diagnosticar, e intervenir si es necesario, anomalías morfológicas como sextos, pólipos o miomas. En el caso de ser necesario intervenir quirúrgicamente, se lleva a acabo mediante sedación, más corta y sencilla que la anestesia general. Se trata de una técnica ambulatoria, que no requiere hospitalización.

Por su parte, la laparoscopia permite acceder a la calidad abdominal, permitiendo observar órganos como el útero, las trompas de Falopio o los ovarios. Puede ser útil en el diagnóstico y tratamiento del dolor pélvico, la endometriosis o hidrosalpinx, por ejemplo.